âQuienes gozan de esos beneficios son aquellos que tienen los grados mĂĄs altos, tanto en el nivel militar como el policial. Esta situaciĂłn nos tiene mal, nos tiene preocupados. Una lectura que uno puede hacer es que hay un cambio en la polĂtica de los derechos humanos a partir de la asunciĂłn de este nuevo gobierno. Se escuchan voces que dicen âya es tiempo de que pensemos en perdonar y en olvidarâ, mientras que la polĂtica anterior era la bĂșsqueda de la memoria, de la verdad y de la justiciaâ, contĂł Esther Picco, vicepresidenta de la APDH, trazando paralelos con lo ocurrido en la Argentina en los años 90.
âY lo mĂĄs grave es que a esas prisiones domiciliarias no las controla nadie. Nosotros tenemos informaciĂłn de que en realidad no estĂĄn en la casa, andan en la calle. Es mĂĄs, no voy a decir nombres, pero aquĂ en San Luis tenemos vĂctimas que se han cruzado con quienes cometieron el delito. Esto genera una situaciĂłn de mucha inseguridadâ, continuĂł Picco.
A su vez, la vicepresidenta de APDH recordĂł que estĂĄ pendiente el cuarto, y quizĂĄs Ășltimo, juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en San Luis, por lo que este tipo de situaciones, con condenados previos que andan libres por la calle, solo sirven para que las vĂctimas no se animen luego a prestar testimonio o aportar pruebas. A esto hay que sumarle que, desde hace mĂĄs de un año, que no se logra constituir el tribunal necesario para el juicio, ya que dos jueces han sido recusados.
âLa idea que nosotros tenemos es que encontrando la verdad y castigando justamente a los responsables de estos hechos atroces es que vamos a lograr una base sĂłlida en relaciĂłn al pasado que nos permita construir un futuro donde este tipo de acciones no se repitanâ, concluyĂł Picco.




