Hace instantes, el tribunal compuesto por Fernando De Viana, Hugo Saá Petrino y Adriana Lucero Alonso condenó a Jonathan Werner Sandoval a 4 años de prisión, y 8 de inhabilitación para conducir, por el homicidio culposo, agravado por la fuga, de Rocío Amancay Pedernera. El 29 de julio de 2023, la joven de 20 años fue embestida por detrás cuando circulaba en su moto por la avenida Santos Ortiz. Tras hacerlo, Sandoval se fue del lugar. A la mañana siguiente, el hombre se entregó a la policía.

La pena del tribunal es similar a la solicitada por la fiscal de Juicio, Virginia Palacios, quien pidió cuatro años y tres meses de cárcel. Por su parte, la querella, compuesta por los abogados Guillermo Sánchez Pagano y Augusto Aguilera Marturano, pidieron 8 años de prisión y sostuvieron la carátula de homicidio simple. Por último, la defensa, integrada por Marcos Juárez y Ramiro Rubio, propuso dos años y el decomiso de lo necesario para resarcir a la familia; y también 3 años de prisión en suspenso.

“Sandoval actuó con imprudencia, negligencia e inobservancia y además se verificó la concurrencia de la supuesto fuga. Verificada la embestida y el desplazamiento en binomio, yaciendo el cuerpo de la víctima en la carpeta asfáltica, Jonathan Sandoval, continuaba su marcha vehicular sin siquiera detenerse a verificar la consecuencia de lo sucedido; vil accionar demostrativo de la absoluta indiferencia respecto del bien jurídico vida”, dijo en su alegato la fiscal de Juicio Virginia Palacios, quién había solicitado una pena de cuatro años y tres meses de prisión por el delito de homicidio culposo agravado por la conducción negligente e imprudente y por mediar fuga.

Por el lado de la querella, el primero en hablar fue Sánchez Pagano, quien remarcó que Sandoval, luego de embestir a Amancay, realizó maniobras zigzagueantes para “sacarse el cuerpo de encima”, el cual “estuvo 3 segundos sobre el capot”. De acuerdo al abogado, el acusado “pudo realizar una maniobra para evitar el accidente”, pero si lo hubiese hecho, habría volcado y “el occiso sería este señor imputado”, lo cual prueba el dolo (intención de cometer un delito) eventual.

Sánchez Pagano remarcó además que atropellar a alguien es algo que “nos puede pasar a todos, pero hay cosas que son de buen ciudadano” y que “un buen ciudadano hubiese parado”. También destacó que Amancay tuvo una sobrevida de 5 minutos y que Sandoval podría haber llegado al hospital Ramón Carrillo en 4. Otro punto del querellante fue que Sandoval viajaba a 200 kilómetros por hora y que “violó la Ley de tránsito en reiteradas oportunidades”.
Luego fue el turno de Augusto Aguilera, abogado de la madre de Amancay. El letrado hizo hincapié en la información con la que contaba Sandoval, como el haber visto la motocicleta de Amancay y el hecho de que tenía “dominio del vehículo”. “Podría haber frenado 6 veces”, señaló el abogado, remarcando que, el que no lo haya hecho, “manifiesta desprecio por la vida humana”.

Destacando la inacción, el dominio total del vehículo y “el hecho de verla y continuar en la acción”, Aguilera citó jurisprudencia reciente de la ciudad de Buenos Aires, donde se sostuvo la carátula de homicidio simple.

Por el lado de la defensa, Marcos Juárez en primer lugar señaló el “clamor social” que generó el caso por su mediatización, lo cual “influyó de manera directa” en declaraciones de testigos y funcionarios policiales. También se refirió a la actuación del fiscal de primera instancia, Esteban Roche, quien pidió 16 años de prisión, lo cual creó “expectativas públicas de punición” y “generó en la sociedad una repercusión” de que Sandoval “es un demonio y un violador serial de normas de tránsito”.

Luego se refirió a algunas cuestiones que no mencionó la fiscal, como el estado en que estaban los neumáticos de la moto. “Las cubiertas iban lisas”, dijo Juárez, señalando que esto supone una infracción a la ley nacional de tránsito.

Otro punto del abogado fue que su defendido, desde el primer allanamiento, Sandoval colaboró con todo el proceso. Es más, remarcó que Sandoval, cuando se ordenó su detención y el segundo allanamiento, ya había ido a entregarse por cuenta propia. Aun así, Sandoval “estuvo un año preso bajo esta pretensión de que pretendió ocultar pruebas”, por lo que Juárez consideró que fue “víctima de este proceso de investigación”.

En cuanto al hecho, destacó el mal estado de la calzada y la “pésima iluminación”. “Es posible que se haya dormido, que haya tenido un sueño blanco, es posible que Amancay se haya cruzado para esquivar un bache”, dijo Juárez, quien aseguró que su defendido “no podía ver que tenía en su vehículo” y que no frenó y siguió hasta su domicilio por “cuestiones de seguridad”.

“Si Sandoval hubiera sabido que embistió a una persona, cuando menos hubiera llamado a su pareja, un amigo o su abogado”, dijo el abogado, reiterando que, cuando se enteró por redes que una joven había muerto, se presentó ante la Policía acompañado de un abogado. También destacó que, cerca de donde todo ocurrió, en inmediaciones del barrio Tibiletti, mataron al policía Diego Gatica y que era el “sector más peligroso de la ciudad a las 4.20 de la mañana”.

También aseguró que era imposible que Amancay hubiese sobrevivido si la trasladaban al hospital central, ya que el el primer impactó le produjo pérdida de masa encefálica.

El veredicto, tras más de 4 horas de alegatos, fue leído alrededor de los 17.30, condenando a Sandoval a 4 años de prisión, y 8 de inhabilitación para conducir, por homicidio culposo, agravado por la fuga.