La geografía de San Luis es tan imponente que invita al movimiento. No se trata tanto de viajar para contemplar, sino de dejar que el paisaje te empuje a seguir: ganar altura, elegir un sendero que arranca manso y que, dos curvas después, ya te deja sin aliento. Para quienes disfrutan de este tipo de actividades, este destino tiene de todo para ofrecer: hay montañas, barrancos, ríos, acantilados y ese clima seco que, con un poco de suerte, permite planear sin preocuparse demasiado por la humedad y el calor.
Si vas por pocos días y querés aprovechar al máximo la escapada, lo ideal es ocuparse primero del traslado para tener en claro fechas y horarios de llegada/partida. De ese modo sabés exactamente cuál va a ser tu ventana de tiempo disponible para planificar actividades. La mayoría de los visitantes optan por llegar a San Luis en micro por una sencilla razón: es ideal para llegar descansado y listo para la aventura. Para ver horarios y comparar precios haz click en este enlace para organizar tu viaje con tiempo.
El trekking suele ser el punto de partida, ya que solo requiere tiempo y piernas. Hay recorridos cortos, si lo que se busca es dar un paseo con vistas y una parada larga para tomar un mate, y otros más largos, en los que es recomendable pensar en el agua, el ritmo y los horarios. Las montañas de San Luis no son los Andes, pero tampoco son un paseo por el parque. Tienen cierta pendiente, pero sobre todo un cambio de terreno. La recompensa suele ser visual: una amplia vista, un valle abierto y un silencio que no se puede replicar.
Y luego está el rappel. Aquí es donde cambia el paisaje, la aventura es diferente y la experiencia se vuelve única. Si no tenés experiencia es importante comprender que la improvisación no es el mejor de los caminos. Es fundamental que cuentes con casco, arnés, cuerda y un acompañante con experiencia. Lo interesante es que en San Luis el terreno permite un descenso «real» sin que se convierta en algo loco e imposible. Hay paredes y cascadas (dependiendo de la temporada y las lluvias) que suman un poco de locura a la aventura.
Las actividades de aventura suelen disfrutarse más si el día está bien planeado. Un poco de trekking, un poco de entrenamiento, un largo descanso para comer algo en paz. Sé que suena banal, pero a veces estás tan ansioso por salir que tu cuerpo paga el precio antes del mediodía. El sol es fuerte en San Luis, aunque el aire sea fresco, por eso no olvides llevar un buen sombrero, protector solar y mucha agua.
El aire libre también tiene un lado más suave: senderos, caminatas por zonas montañosas donde el desafío no es extremo, senderos que combinan la naturaleza y las postales de la zona. No todo tiene que ser extremo. A veces, la aventura consiste simplemente en caminar por un lugar y sentir cómo el aire fresco te aclara la mente sin tener que colgarse de una cuerda.




