Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) aseguró que las jubilaciones mínimas continúan perdiendo poder adquisitivo y que, de haberse mantenido la fórmula de movilidad previsional vigente hasta marzo de 2024, los haberes serían actualmente superiores a los que perciben los jubilados bajo el esquema implementado por el gobierno de Javier Milei. Por otra parte, la institución asegura que en la actualidad nueve de cada diez mujeres y ocho de cada diez varones en edad de jubilarse no cumplen con los 30 años de aportes para acceder a una jubilación ordinaria.

El trabajo, publicado en mayo de 2026, analiza la evolución de las jubilaciones desde la entrada en vigencia del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 274/2024, que reemplazó la fórmula establecida por la Ley 27.609 y dispuso actualizaciones mensuales en función de la inflación.

Según el informe, en junio de 2026 la jubilación mínima sin bono alcanzará los $403.327. Sin embargo, de haber continuado la fórmula anterior, el haber mínimo se ubicaría en $490.621, una diferencia del 21,6%.

El impacto del bono congelado

Uno de los puntos centrales del análisis es la situación de los jubilados que perciben el bono previsional.

El CEPA señala que el bono de $70.000 permanece congelado desde marzo de 2024, lo que provocó una pérdida progresiva de su capacidad de compra frente a la inflación. De acuerdo con el informe, mientras los haberes jubilatorios aumentaron 200% entre marzo de 2024 y junio de 2026, la jubilación mínima con bono incluido creció solamente 132%.

El estudio sostiene que, si el bono hubiera evolucionado al mismo ritmo que los haberes, actualmente debería ubicarse en $209.994, casi el triple de su valor actual.

Como consecuencia, el poder adquisitivo de quienes cobran la mínima con bono se encuentra 19,4% por debajo del registrado durante el último trimestre del gobierno anterior, según las estimaciones del centro de estudios.

La comparación entre las dos fórmulas

El trabajo sostiene que el cambio de fórmula se produjo cuando la inflación comenzaba a desacelerarse y que, en ese contexto, el esquema derogado hubiera resultado más favorable para los jubilados.

De acuerdo con las simulaciones realizadas por el CEPA, la fórmula de la Ley 27.609 habría otorgado aumentos superiores a los efectivamente aplicados en septiembre y diciembre de 2024, y en marzo, junio y septiembre de 2025. En cambio, el mecanismo actual basado en la inflación muestra incrementos mayores recién a partir de fines de 2025 y durante 2026.

El informe concluye que la fórmula anterior “hubiera sido superadora para los haberes jubilatorios” y sostiene que su eliminación impidió que los jubilados captaran los beneficios que suelen producirse cuando la inflación entra en una trayectoria descendente.

Las jubilaciones y el poder de compra

Otro de los puntos destacados del trabajo es la evolución del poder adquisitivo.

Según el CEPA, las jubilaciones sin bono se ubican actualmente 2,5% por debajo de los niveles del último trimestre de 2023, mientras que las jubilaciones que incluyen bono presentan una caída cercana al 19%.

El informe sostiene que el actual mecanismo de actualización permite que los haberes acompañen la inflación, pero no recuperen el terreno perdido durante el fuerte proceso inflacionario registrado a comienzos de 2024. En ese sentido, advierte que las jubilaciones quedarían estabilizadas en un nivel de poder adquisitivo inferior al que tenían antes del cambio de fórmula.

La moratoria previsional y el acceso a la jubilación

El documento también analiza el impacto del fin de la moratoria previsional, cuya vigencia concluyó en marzo de 2025 y no fue prorrogada por el Gobierno nacional.

De acuerdo con los datos citados por el CEPA, actualmente nueve de cada diez mujeres y ocho de cada diez varones que alcanzan la edad jubilatoria no reúnen los 30 años de aportes exigidos para acceder a una jubilación ordinaria.

Ante esa situación, la única alternativa disponible es la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), que equivale al 80% de la jubilación mínima y presenta condiciones más restrictivas que el régimen jubilatorio tradicional.

El informe concluye que la política previsional implementada desde 2024 consolidó un nivel de ingresos más bajo para los jubilados y mantuvo congelado el bono que percibe la mayoría de quienes cobran la jubilación mínima.