Cabezón Osito Cannabis, el perro que durante años se convirtió en uno de los personajes más queridos y reconocidos de la ciudad de San Luis, murió este miércoles, a los casi 22 años. La noticia fue confirmada por su cuidadora, Gabriela Pedernera, a través de las redes sociales del animal, donde cientos de personas comenzaron a dejar mensajes de despedida.


“La verdad no sé cómo encabezar esta publicación… Cabezón decidió partir. Sí, nos dejó el grandote. Fueron meses complicados, pero la peleó, batalló contra todos los cambios que su cuerpito le presentaba, hasta que ya su cuerpo no tenía fuerzas”, escribió Pedernera.

En el mismo mensaje contó que el perro “se fue acompañado, atendido, calentito” y recordó los casi 11 años que compartieron juntos. “No fue fácil acompañarlo durante estos casi 11 años, pero no cambiaría un día de nuestra vida juntos. Gracias a todos por ser parte. Acompañarlo, auxiliarlo, defenderlo, compartir un momento con este ser tan especial que le gustaba tanto estar rodeado de gente y ser parte de todo. Te vamos a extrañar, perrito con un corazón gigante”, expresó.

Además, agradeció especialmente al veterinario Facundo Gregorat “por hacernos el aguante y estar siempre al pendiente”.

La despedida
Hace minutos, Pedernera informó que la Municipalidad de San Luis autorizó que los restos de Cabezón sean sepultados en el predio de la ex Terminal de Ómnibus, actual Centro de Atención al Vecino Domeniconi, uno de los lugares donde casi siempre te podías encontrar a este “choco”.

“Desde la Intendencia nos autorizaron a realizar la sepultura de Cabezón en la ex terminal, donde pasó sus últimos años”, publicó. Además, informó que el entierro se realizará este miércoles a las 10:30 e invitó a quienes deseen acercarse para darle el último adiós.

En los últimos meses, el estado de salud de Cabezón había generado una fuerte movilización solidaria. Debido a su avanzada edad, se estima que tenía 22 años, y a un tratamiento por problemas renales, su cuidadora había solicitado colaboración para afrontar los costos de la medicación y los insumos necesarios para su recuperación.

Durante años, Cabezón fue mucho más que un perro callejero. Su presencia habitual en distintos puntos de la ciudad, especialmente en la ex Terminal, y el afecto que despertó entre generaciones de sanluiseños lo convirtieron en uno de los animales más emblemáticos de San Luis.