En la primera sesión en muchísimo tiempo que empezó antes de las 11, milagro mundialista sin lugar a dudas, el oficialismo provincial logró darles media sanción a las cuentas de inversión 2025, las cuales arrojaron un superávit de $43.809,9 millones, según informó el Tribunal de Cuentas. La sesión, como muchas otras, se vio marcada por los cruces entre la opositora Silvia Sosa Araujo, diputados del oficialismo y el presidente de la Cámara, Alberto Leyes. También cabe mencionar que se vio un debate mucho menos técnico que en otros años, con una oposición que no desmenuzó la cuenta de inversión y un oficialismo que se limitó en gran medida a replicar las consideraciones del Tribunal de Cuentas.
El debate comenzó con la oficialista Eugenia Gallardo, quien destacó los puntos del informe del Tribunal, como que se “mantuvo el equilibrio fiscal” en vez del “déficit fiscal crónico” que caracterizó a la última gestión de Alberto Rodríguez Saá y se le puso un “freno definitivo a este desorden”. También destacó puntos como la reserva salarial del Gobierno y el informe técnico de la Universidad de Buenos Aires, que destacan que las transferencias del Gobierno nacional “se desplomaron”. Para más detalles sobre el informe del Tribunal de Cuentas, no te pierdas esta nota.
Gallardo también destacó que se terminó con algo que hacía la gestión de Rodríguez Saá, de “disfrazar gastos corrientes como si fueran de capital para simular un volumen de inversión ficticio”. Esto pudo verse en varias ocasiones en que, por ejemplo, el pago de planes sociales se consignaba como gastos de capital en vez de corrientes.
Asimismo, la oficialista dijo que “hay que ocuparse”, porque se ve que el 83% del presupuesto total se destina a gastos corrientes, y “en mantener la estructura administrativa diaria”, lo que significa que ante un “shock económico o cualquier caída de la recaudación, quedan sensiblemente expuestas las finanzas provinciales con muy poco margen de maniobra”. “Tenemos una estructura sumamente rígida, dos tercios del presupuesto ya están precomprometidos, y solo queda un tercio para el funcionamiento ordinario del estado, esto es salud, seguridad, educación y obra pública”, dijo Gallardo, reconociendo un problema actual.
Por el lado de la oposición, abrió el debate el diputado Joaquín Beltrán, quien se encargó del despacho por minoría, recomendando el rechazo de la cuenta. “Quiénes hoy ocupan el Poder Ejecutivo cuestionaron sistemáticamente las cuentas de inversión, se negó la existencia de superávit financiero y siempre se sostuvo que las reservas del tesoro no representaban la verdadera situación de la provincia y su intento de instalar que San Luis atravesaba una crisis financiera”, dijo Beltrán, refiriéndose a algo que siempre sostuvo el poggismo con respecto al gasto de reservas y bonos para cubrir los gastos del Gobierno.
Esto llegó a su punto máximo con las cuentas de inversión 2023, con análisis abismalmente diferentes realizados por ambos sectores políticos. Para más detalles, no te pierdas este informe.
Al respecto, Beltrán habló de la “principal contradicción política” del informe. “Aquello que, cuando era gobierno Alberto Rodríguez Saá, era descalificado y presentado como una ficción contable, hoy es exhibido por la actual administración como un logro de gestión. El superávit financiero, las reservas y la fortaleza del tesoro, que antes eran cuestionados como un supuesto déficit, hoy son utilizados como indicadores de una administración ordenada”, dijo el opositor.
“Mientras el tesoro provincial alcanzó cifras cercanas a los 460.000 millones para el cierre de 2025, la ejecución muestra programas, inversiones y políticas públicas que no alcanzaron el nivel previsto por esta legislatura. La magnitud de las reservas acumuladas podría haber permitido una política salarial más favorable para los trabajadores públicos, médicos, docentes, plan de inclusión social, distintos trabajadores de la salud o una mayor inversión en infraestructura, un fortalecimiento de la educación, de la salud y de la seguridad”, dijo Beltrán.
Otro punto que la oposición sostuvo durante todo el debate fue: “La documentación que tuvimos disponible no brinda respuestas suficientes para que esta Legislatura pueda ejercer plenamente la función de control”. “No se niega el valor del superávit, la pregunta no es si hubo un ahorro, sino en qué se utilizó”, añadió el opositor, cerrando su alocución.
El resto de los opositores dijeron esto mismo con otras palabras, denunciando además subejecuciones en áreas como salud mental, adicciones, educación y Vialidad Provincial. “La ciudadanía no solamente tiene derecho a saber cuánto se gastó, tiene derecho a conocer qué resultados obtuvo el Estado con los recursos que administra”, dijo Darío Neira, reiterando que falta información sobre los “resultados” de cómo se ejecutó esta plata.
La respuesta a estos planteos llegó casi al final de la sesión, cerca de las 14 horas, de la mano del oficialista Víctor Moriñigo, quien manifestó que desde el PJ le quieren “hacer decir a la cuenta de inversión cosas que no tiene”. “No encontraremos en la cuenta de inversión indicadores, ni prioridades, ni intenciones ni maneras ni formas, solo habrá números expresados en la contabilidad pública, que tienen que tener su consecuencia contable con el presupuesto”, contestó el ex rector de la UNSL.
En cuanto al resto de la sesión, lamentablemente se vieron las chicanas de siempre, con el oficialismo gesticulando, hablando y constantemente pidiendo interrupciones durante las alocuciones de Silvia Sosa Araujo, quien se enoja muchísimo más que otros legisladores a los que les hacen lo mismo. Sosa Araujo luego empezó a pelear con el presidente de la Cámara, quien prácticamente nunca logra poner orden cuanto esto ocurre. Esta vez, en vez de lograr callar a los oficialistas que molestaban a Sosa Araujo, le apagó el micrófono a la opositora, aplicando el artículo 136 “por las reiteradas faltas de respeto, no solo en esta sesión sino en las anteriores también”.
Tampoco faltaron las chicanas políticas, como Sosa Araujo diciendo que “no vemos donde quedó la plata del Caburé” y Gallardo contestando que Rodríguez Saá “despilfarraba” el dinero en fiestas y gastos personales. “Por eso perdieron las elecciones, por administrar pésimo. 2 millones de pesos por día (tenía Rodríguez Saá) en gastos reservados”, contestó la oficialista.
Minutos después de las 14 horas, y más que a tiempo para llegar a ver el partido, la cuenta de inversión fue aprobada por 25 votos afirmativos contra 9 negativos.




