Raúl Agustín Bullones fue imputado por el femicidio de Gabriela Centeno, su pareja desde hacía ocho años y con quién había llegado a San Luis en mayo de 2026, luego de cumplir una condena en Mendoza en una causa de robo con armas. Cinco meses después, el hombre de 29 años regresa a un Penal luego de que la Fiscalía de Género N° 1 de la ciudad de San Luis le formulara cargos y solicitara la prisión preventiva por 120 días, pedido al que hizo lugar la jueza de Garantía N° 2, Agustina Dopazo Samper.


Para resolver la medida, la magistrada tuvo en cuenta la gravedad del hecho investigado, los antecedentes y las condenas previas del imputado, la falta de domicilio en San Luis y los riesgos de fuga y de entorpecimiento de la investigación. También consideró que aún quedan evidencias por producir y testimonios de vecinos por recibir, por lo que entendió que el plazo solicitado resultaba razonable para avanzar en el esclarecimiento del caso.

En una audiencia realizada este jueves en la Sala de Oralidad N° 2, las fiscales Delia Bringas y Marisol Boschi, presentaron una reconstrucción de las últimas semanas de la víctima de 42 años, cuyo cuerpo apareció desmembrado en el terreno donde había estado la vivienda de la pareja, en el asentamiento La Patrona, al oeste de la capital puntana, y contiguo al barrio La República.

Según la teoría del caso de la Fiscalía, la mujer quería dejar atrás la relación de violencia ejercida por Bullones y regresar a Mendoza; y por eso había pensado en vender un anillo para reunir el dinero necesario y marcharse. Sin embargo, el 10 de agosto de 2026 fue vista por última vez por los vecinos del asentamiento.

Dos meses después, un perro de la zona desenterró parte de una mano en el terreno donde había estado la vivienda de la pareja y a partir de ese hallazgo se localizó una fosa de aproximadamente 45 centímetros de profundidad, en la que estaban enterrados los restos de Centeno, envueltos en una manta y acompañados por una bolsa de plástico con partes del cuerpo.

La vivienda, que pertenecía al imputado, había sido incendiada por vecinos el 28 de septiembre, en el contexto de un conflicto. “Entonces, al producirse este este incendio, es que queda al descubierto esta porción de terreno donde posteriormente un perro de la zona desentierra parte de este cuerpo que podemos establecer que era de Gabriela”, informó la fiscal.

Debido al avanzado estado de descomposición, la Fiscalía comentó que no fue posible identificar a la víctima mediante sus huellas dactilares y que la identificación se realizó a partir de tatuajes y marcas particulares, que permitieron a la madre y a la hermana de Gabriela, llegadas desde Mendoza, reconocer sus restos.

El informe de necropsia realizada por la doctora Marcela Gómez e incorporado al expediente estimó que la muerte se había producido aproximadamente dos meses antes del hallazgo. También describió lesiones punzocortantes y hematomas en distintas partes del cuerpo, compatibles con golpes, además de la separación de la cabeza, el antebrazo izquierdo y una mano. Tres falanges de la mano derecha no habían sido localizadas. La causa de muerte fue degollamiento y posterior desmembramiento.

Diecisiete fojas tiene el Registro Nacional de Reincidencia de Bullones por distintos delitos contra la propiedad. “Este RNR fue establecido por los antecedentes que el señor Bullones tenía, no en la provincia de San Luis, sino en la provincia vecina de Mendoza. Se pudo establecer que Bullones cumplió una pena establecida y salió del servicio penitenciario de Mendoza en mayo de este año y ahí viajan a San Luis a empezar esta nueva vida”, señaló la fiscal.

Los testimonios que permitieron reconstruir la historia
Bringas destacó la importancia de las declaraciones de quienes vivían en las inmediaciones. “Fue fundamental el testimonio de los vecinos de la zona quienes nos pudieron ayudar a reconstruir esta historia. Según los dichos de los vecinos, discutían todos los días, se escuchaban gritos desde donde estaba asentada esta vivienda del señor Bullones. Se ponía música en diferentes momentos del día muy alto, siempre para apaciguar estos gritos que se escuchaban de los de las peleas entre ellos”, narró la fiscal.

También fue relevante el testimonio de Claudia Herrera, pareja posterior de Bullones, quien ingresó a la vivienda y describió las condiciones del terreno. Según expuso la fiscal, la mujer observó ropa de Gabriela y advirtió que el piso estaba blando en un sector ubicado debajo de la mesa donde funcionaba el comedor.

A estas declaraciones se sumaron el informe de Policía Científica, las fotografías y los rastros recolectados en el lugar, los elementos secuestrados junto al cuerpo y el análisis de publicaciones y cuentas en redes sociales que permitió contrastar información sobre los últimos días de la víctima.

Bullones fue localizado y detenido en la provincia de Mendoza, desde donde se solicitó su extradición para que compareciera ante la Justicia de San Luis.

Los vecinos situaron su última aparición el 10 de agosto. Según los testimonios incorporados a la causa, ese mismo día Bullones habría dicho que Gabriela lo había dejado y que se había retirado en un vehículo de transporte para regresar a Mendoza. Pero hubo otros indicios que llamaron la atención de los investigadores: al día siguiente, el imputado le pidió prestada una pala a un vecino y la devolvió unas 24 horas después. De acuerdo con la exposición fiscal, desde entonces restringió el ingreso de otras personas a la vivienda, una conducta que contrastaba con las prácticas habituales entre los habitantes del asentamiento.

La Fiscalía también señaló que Bullones solicitó materiales para hacer un contrapiso y que pedía lavandina y cloro, productos que, según los testimonios, arrojaba sobre el piso de tierra. Esas circunstancias adquirieron relevancia al reconstruir lo ocurrido en el lugar donde posteriormente fueron encontrados los restos de Gabriela.

Bullones se abstuvo de declarar
El imputado se abstuvo de declarar y su defensa, representada por la defensora ofician en lo Penal, Cecilia Cabello, se opuso a la formulación de cargos y solicitó la nulidad de la detención de Bullones, con su inmediata libertad. Argumentó que, al momento de la detención en Mendoza, no estaba acreditada científicamente la identidad de la víctima: el procedimiento de identificación mediante huellas dactilares había resultado negativo y todavía no se contaba con una prueba de ADN que confirmara que los restos correspondían a Gabriela Vanessa Centeno.

También cuestionó que estuviera debidamente acreditado el vínculo entre la víctima y su defendido. Cabello sostuvo que la detención se había dispuesto sin elementos de convicción suficientes, lo que, a su entender, vulneraba los principios de legalidad y debido proceso.

Sin embargo, la jueza de Garantía Agustina Dopazo Samper rechazó el planteo de nulidad de la detención presentado por la defensa ya que consideró que la orden había sido emitida por una autoridad competente y que estaba fundamentada en los testimonios de vecinos, las características del cuerpo hallado y el contexto en el que fue encontrado. Además, sostuvo que no se habían acreditado vicios formales ni una afectación de garantías esenciales que justificaran declarar la nulidad.

Fuente: Prensa Poder Judicial