Un informe nacional de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) sobre el desarrollo de la temporada de verano 2026 volvió a poner el foco en el peso de los festivales y los eventos como motores del turismo, con una mención específica a San Luis por su agenda cultural, aunque sin ubicar a la provincia entre los destinos más elegidos del país en términos de ocupación y flujo turístico.
El relevamiento, difundido este 18 de enero, describe un inicio de temporada heterogéneo, marcado por picos de ocupación asociados a fines de semana, fiestas populares y propuestas puntuales, más que por estadías largas o reservas anticipadas. Según el documento, el verano se caracteriza por un turista más prudente, que decide viajar cerca de la fecha, controla el gasto y prioriza experiencias concretas.
En ese contexto general, la CAME detalla que los destinos con naturaleza consolidada y una agenda intensa de eventos lograron los mejores niveles de ocupación durante la primera quincena de enero. Entre los casos destacados aparecen Ushuaia, Puerto Iguazú, Bariloche, Carlos Paz, Santa Rosa de Calamuchita, Colón y Gualeguaychú, con registros que en muchos casos superaron el 80% y picos aún más altos en coincidencia con festivales, competencias deportivas o carnavales.
San Luis no figura en el informe dentro del listado de destinos con mayor nivel de ocupación o entre los más elegidos por los turistas en este inicio de temporada. Sin embargo, la provincia sí es mencionada en el apartado dedicado a los eventos culturales y fiestas populares como activadores de viajes, una de las variables que, según el análisis, mejor funcionan en el escenario actual.
El informe señala que durante enero, San Luis sostuvo una grilla festivalera concentrada en localidades del interior y zonas serranas, con eventos como el 37° Festival Provincial del Artesano en San Francisco del Monte de Oro, el 33° Festival de Oro y del Agua en La Carolina, el Festival Provincial de la Papa en San Pablo y el 25° Festival del Turismo de la Costa de los Comechingones, realizado el 10 de enero en Cortaderas. Para la CAME, este tipo de propuestas refuerza la lógica de “picos” de ocupación, con movimientos intensos en fechas puntuales.
A nivel nacional, el informe describe una temporada que “no se ordena tanto por la anticipación como por activadores concretos”. La ocupación, según los relevamientos, se acelera cuando se combinan clima favorable, evento y una propuesta clara, incluso en destinos que arrancaron enero con números moderados. Esta dinámica se replica tanto en grandes plazas turísticas como en destinos regionales y emergentes.
Otro de los ejes centrales del análisis es el cambio en el comportamiento del turista. La CAME advierte que las decisiones tardías y las estadías más cortas se consolidaron como rasgos estructurales del verano 2026. En muchos destinos, gran parte de la ocupación se define en las 72 horas previas o incluso el mismo día, con estadías promedio que oscilan entre dos y cuatro noches, dependiendo del tipo de destino y de la oferta disponible.
En cuanto al gasto, el informe indica que, pese a un consumo más selectivo, el impacto económico sigue siendo significativo. El patrón dominante es el de un visitante que compara precios, prioriza experiencias con valor agregado y ajusta consumos accesorios, sin que eso implique una retracción general del turismo. Allí donde el producto turístico logra diferenciarse, el gasto diario por persona se eleva de manera considerable, especialmente en destinos asociados a naturaleza, excursiones y eventos de gran convocatoria.
La agenda cultural, gastronómica y deportiva aparece como uno de los principales motores de la temporada. Para la CAME, los festivales, ferias, carnavales y competencias cumplen un rol clave al “hacer comprable” la experiencia turística, reducir la incertidumbre y ordenar el calendario de viajes. En ese esquema, San Luis es citado como parte de un conjunto de provincias que apuestan a los eventos para sostener el movimiento turístico durante el verano.
El informe también advierte sobre desafíos que atraviesa el sector en todo el país, como el crecimiento de la oferta informal de alojamiento, la presión de los costos operativos, la dependencia del clima y de la agenda de eventos, y la necesidad de una comunicación más precisa para evitar impactos negativos ante contingencias climáticas o ambientales.
En su lectura general, la CAME describe un verano activo pero más racional, con un turismo que se mueve, pero lo hace de manera selectiva, priorizando propuestas claras y experiencias puntuales. Dentro de ese escenario, San Luis aparece mencionada por su calendario de festivales, aunque sin lograr posicionarse, al menos en esta primera quincena, entre los destinos más elegidos del país.




