Con la declaración de tres testigos y la de Leandro Oses, uno de los dos imputados que tiene la causa, se cerró este miércoles la etapa probatoria en el juicio que investiga el homicidio de Zoe Pérez, ocurrido en La Toma en 2024. Esto quiere decir que declararon todos los testigos, se presentaron informes, pericias y demás elementos que las partes consideraron necesarios para sostener sus posturas.
Con esta etapa concluida, el debate ingresa ahora en su tramo final: el viernes se escucharán los alegatos de la Fiscalía, la querella y la defensa, donde cada parte expondrá su interpretación de las pruebas producidas y formulará sus pedidos. Luego, el tribunal quedará en condiciones de deliberar y dictar el veredicto.
Para el fiscal de Juicio N° 2, Fernando Rodríguez, Zoe fue víctima de una agresión sexual cometida por Oses y Adrián Rodríguez, la cual derivó en su fallecimiento porque se obstruyeron sus vías respiratorias. Esa falta de oxígeno generó daños internos compatibles con una muerte por sofocación y se estima que falleció alrededor de las 7 de la mañana del 20 de febrero.
Rodríguez, además, sostuvo una acusación diferente a la que había hecho la Fiscalía de Instrucción: pidió que se considere que se trató de un femicidio, dentro del delito de homicidio cometido para ocultar otro delito (criminis causa). La calificación de la Fiscalía de Género es la de abuso sexual con acceso carnal seguido de muerte. En cualquiera de las dos formas de acusar, la pena prevista por la ley es la misma: prisión perpetua.
El Tribunal integrado por Eugenia Zabala Chacur, Adriana Lucero Alfonso y Fernando De Viana.
“Nunca pensé que había muerto, pensé que había tenido alguna pelea o algo así”
Después de la declaración de tres testigos, Oses pidió declarar ante el tribunal aunque advirtió que solo iba a contestar preguntas de su abogado defensor, Guillermo Levingston. Según su testimonio, el 19 de febrero por la tarde salió de entrenar y se encontró con Rodríguez, quien le comentó que había invitado a Zoe a tomar mates.
Oses relató que luego se trasladaron al centro de la ciudad y permanecieron allí cerca de una hora y media. Más tarde, por insistencia de Rodríguez, accedieron a reunirse nuevamente durante la noche. “Al principio no estábamos de acuerdo porque era lunes a la noche y al otro día teníamos que trabajar, pero por insistencia terminamos accediendo”, explicó.
Ya en la vivienda de Rodríguez aseguró que charlaron, jugaron a la Play Station y consumieron bebidas alcohólicas. Indicó que cerca de las 4 de la mañana se tomaron fotos y grabaron un video que hoy forma parte de la prueba. “Yo me había comprado un celular dos días antes y me sacaba selfies con Zoe y con Gringo, los tres juntos”, dijo ante el tribunal.
Oses sostuvo que alrededor de las 7 de la mañana comenzaron a debatir qué harían respecto al trabajo. “Le dije que en el estado que estábamos no podíamos ir. Pero si yo iba y él no, a Gringo lo iban a echar y viceversa. Le dije que yo iba a faltar y que lo iba a justificar como que estaba en San Luis y decidió retirarse del lugar. Le avisé a mi jefe y a mi hermano. A ambos le dije que había perdido el colectivo”, sostuvo.
En ese contexto, describió una situación que lo incomodó: “Escuché que Zoe decía ‘no, no, no, dejate de joder’, pero no le di importancia en ese momento”.
Más adelante, afirmó que el clima se volvió tenso y silencioso, lo que lo llevó a tomar la decisión de irse. “Me empecé a sentir demasiado incómodo y decidí retirarme”, señaló. Agregó que Zoe quiso acompañarlo, pero que finalmente ella regresó a la vivienda: “Me dice ‘me olvidé algo, yo me vuelvo’, se dio la vuelta y volvió a la casa”.
Oses entendió que esa situación era porque lo “querían descartar”, y se fue del lugar.
Según su relato, horas después fue contactado por familiares de Zoe y, posteriormente, por Rodríguez, quien le envió numerosos mensajes. “Tenía 69 mensajes. Me decía ‘vení, por favor, te necesito, es urgente’”, recordó. Luego, afirmó que recibió otro mensaje: “La encontré tirada y cortada”.
Decidió regresar acompañado por su hermano. “Nunca pensé que había muerto, pensé que había tenido alguna pelea o algo así”, sostuvo. Al llegar a la vivienda y observar el despliegue policial y la ambulancia, aseguró que tomó real dimensión de la situación. “Ahí cuando escucho que dicen ‘la mataron’. Me quedé helado”.
Oses dijo que fue llevado a una dependencia policial, donde quedó demorado, se le realizaron pericias y permaneció varias horas sin poder retirarse, pese a que le decían que sería liberado. Indicó que no se resistió a ningún procedimiento.
Posteriormente, fue trasladado a distintas dependencias policiales “para resguardar su integridad”, donde denunció haber sido golpeado, insultado y tratado como asesino. Señaló que en un momento le informaron que recuperaría la libertad, incluso firmó la documentación correspondiente, pero poco después fue nuevamente detenido por orden de la fiscalía.
Los hechos investigados
De acuerdo con la Fiscalía, el ataque se consumó, entre las 3 y 5 de la mañana, dentro de una habitación de la vivienda de Rodríguez, donde ambos imputados habrían comenzado a acosar sexualmente a la joven. Ante ello, Zoe se resistió e inició un forcejeo, reflejado tanto en las lesiones defensivas constatadas en su cuerpo como en las múltiples excoriaciones, arañazos y hematomas documentados en ambos imputados.
La resistencia ejercida por la víctima le permitió, según la hipótesis fiscal, zafarse momentáneamente e intentar dirigirse hacia la salida del domicilio. Sin embargo, fue alcanzada nuevamente por los imputados en el espacio reducido ubicado entre la heladera y la mesa del comedor, donde continuó la presunta agresión.
Horas antes, los tres habían presenciado un partido de vóley en el club Pringles y luego unos mates en la plaza saludable que tiene el pueblo. Luego de pasar un rato allí, Rodríguez, Oses y Zoe, caminaron por calle Inti Huasi con dirección sur – norte, al departamento que Rodríguez alquilaba en B° Barrancas, calle Inti Huasi N° 1028, tal como surge de las captaciones fílmicas analizadas en la causa.
Los informes médicos incorporados a la causa registraron lesiones compatibles con un forcejeo. Para la Fiscalía, estas lesiones son indicativas de la resistencia activa que la víctima opuso durante el ataque. Según los informes médico-legales y la Junta Médica, en un momento de la agresión Zoe quedó tendida boca abajo en el piso.
De acuerdo con la acusación fiscal, Oses se habría ubicado sobre el cuerpo de la adolescente, comprimiéndola y sujetándola del cuello con un elemento tipo cordón, lo que explicaría las lesiones rojizas en sus manos y Rodríguez se habría posicionado frente a la víctima, para intentar inmovilizarla y bloquear sus vías respiratorias para impedir pedidos de auxilio.
Las defensas de los imputados, Guillermo Sánchez Pagano y Andrés Fernández en representación de Rodríguez, y Guillermo Levingston, por Oses, cuestionaron la teoría del caso del fiscal y aseguraron que no existen certezas para determinar quien cometió el hecho.
Fuente: Prensa Poder Judicial




