Este viernes por la mañana se realizó la audiencia de formulación de cargos en la causa por el asesinato de Fernando Gil. De los cuatro detenidos, tres hombres quedaron imputados como coautores de homicidio doblemente calificado por alevosía y concurso premeditado de dos o más personas, mientras que la mujer fue acusada como partícipe secundaria del mismo delito. Los imputados, que son familiares entre sí, se abstuvieron de declarar y la defensa solicitó la prórroga de ocho días prevista por la ley para estudiar el caso.
Los acusados son: Walter Daniel Agüero, Damián Emanuel Agüero, Leonardo Alberto Agüero y Rosa Noemí Giménez.
“Se trabajó mucho en silencio para no entorpecer la causa. Lo clave en esto fue el trabajo de Delitos Complejos, donde determinaron, a través de los teléfonos celulares, que se encontraron elementos como mensajes borrados en la fecha del hecho, los cuales vincularon directamente a estas personas que hoy están imputadas”, dijo el abogado de la familia de la víctima, Hanna Abdallah.
El abogado querellante hizo referencia a un par de llamados al 911 vinculados con el crimen. “Hay un llamado a las 5:56 del viernes y otro a las 6:05, en los que mencionan que una persona quiso ingresar a un domicilio. Luego, una de las partes informa también en ese mismo llamado que tienen retenido al masculino. A través de esos llamados se realizó la recuperación de mensajes posteriores a ese día y se encontraron vínculos directos con estos cuatro detenidos”, reveló el letrado.

Abdallah contó que la teoría del caso es que a Gil “lo mataron dentro de la cantera y luego lo arrojaron al estanque con agua. La causa final de muerte fue sumersión. La necropsia da indicios de que Fernando se encontraba golpeado antes de morir, por lo que existen elementos que permiten sostener que se trató de un homicidio”.
La tarde del día anterior, Fernando estuvo en la casa de Soria, padrastro de uno de sus amigos, viendo un partido de fútbol, donde permaneció hasta las 5 de la madrugada del viernes. “De ahí surgió la hipótesis de que fue directamente a la cantera, donde posteriormente fue encontrado sin vida”, explicó el abogado.
Desde Prensa del Poder Judicial se hizo un resumen de los hechos en base a lo que se manifestó en la audiencia de este viernes.
Las últimas horas de la víctima
La reconstrucción realizada por la Fiscalía comenzó en la tarde del 2 de abril de 2026.
A las 18:38, según relataron, Fernando Gil se encontraba en su vivienda del Barrio 24 Viviendas junto a familiares. Vestía una camiseta y una campera de la Selección Argentina, jean claro y zapatillas negras con suela blanca.
Durante la tarde recibió una invitación por WhatsApp de un amigo para reunirse en una vivienda ubicada sobre Ruta Nacional 146, donde compartirían una cena y mirarían por televisión un partido de fútbol. Pidió un Uber y llegó a ese domicilio alrededor de las 19:00 hs.
En distintos momentos, Fernando y el propietario de la vivienda salieron a comprar bebidas y comida en comercios del barrio.
Cerca de las 00:30 del 3 de abril, parte de las personas reunidas se retiró del domicilio. Permanecieron entonces únicamente Fernando y el dueño de casa, jugando PlayStation y escuchando música.
Más tarde, aproximadamente a las 02:40 de la madrugada, volvieron a salir para comprar bebidas.
La propietaria del comercio declaró —según la acusación— que podía advertirse que ambos se encontraban en estado de ebriedad.
El Uber que nunca tomó
A las 05:24, Fernando solicitó un Uber para regresar a su domicilio. La aplicación asignó un vehículo y un conductor. A las 05:46, Fernando y el hombre con quien había pasado la noche salieron a esperarlo.
De acuerdo con la reconstrucción, el hombre volvió brevemente al interior de la vivienda para ir al baño. Cuando salió nuevamente, Fernando ya no estaba. Pensó que había abordado el viaje. Pero eso nunca ocurrió.
Según la Fiscalía, Fernando debía dirigirse hacia el punto de encuentro fijado por la aplicación, ubicado a unos 150 metros. Sin embargo, producto de un cuadro de intoxicación por alcohol y otras sustancias, se habría desorientado.
El informe toxicológico citado por Fiscalía indicó presencia de sustancias compatibles con un grado severo de intoxicación.
Desorientado, caminó en sentido contrario. Cruzó la Ruta Nacional 146. Y terminó ingresando al predio donde residía la familia Agüero.
El ingreso al predio y la hipótesis del ataque
Ese movimiento quedó registrado por cámaras de seguridad privadas pertenecientes a un vecino lindante.
Las imágenes, según el análisis presentado en audiencia, mostrarían a una persona con las mismas características físicas y de vestimenta de Fernando ingresando al predio a las 05:47 hs.
El lugar, indicó Fiscalía, no tenía cierre perimetral y en el interior funciona además una cantera dedicada al lavado de áridos.
En ese momento, según la Fiscalía, Leonardo Agüero ya estaba despierto preparándose para ir a trabajar. Después vinieron los ladridos de los perros. Y el despertar del resto de la familia.
La hipótesis fiscal sostiene que Walter Agüero, Damián Agüero y Leonardo Agüero salieron al patio, advirtieron la presencia de Fernando dentro del predio y creyeron que intentaba ingresar a robar. Lo que habría ocurrido después constituye el núcleo de la imputación: los tres hombres lo redujeron, lo golpearon en el rostro y, cuando estaba inconsciente pero todavía con vida, lo arrojaron a un pozo de agua ubicado a unos 80 metros de la vivienda. El pozo tenía aproximadamente cuatro metros de profundidad.
La necropsia practicada posteriormente concluyó que Fernando murió por “síndrome asfíctico secundario a sumersión”, es decir, por ahogamiento.
Las llamadas al 911 y el primer operativo policial
Según la Fiscalía, inmediatamente después del hecho, comenzó una maniobra destinada a ocultar lo ocurrido. Leonardo Agüero pidió a Rosa Noemí Giménez que llamara al 911. La mujer realizó la comunicación a las 05:56 hs.
En esa llamada informó que una persona había intentado ingresar al domicilio y que lo tenían retenido. Minutos después, ante la demora policial, se realizó una segunda llamada. La información cambió.
Esta vez se informó que habían intentado robar en una vivienda y que el hombre “se había caído a un pozo”. Mientras aguardaban la llegada del móvil, dos mujeres del grupo familiar se dirigieron hacia la ruta y utilizaron las linternas de sus teléfonos para guiar a los efectivos. A las 06:07, personal policial llegó al lugar.
Los agentes fueron recibidos por Walter Agüero, quien manifestó haber escuchado ladrar a los perros y haber visto a una persona correr hacia otro sector del predio. Primero describió a esa persona con ropa oscura. Después modificó su relato y dijo que vestía ropa clara.
Durante ese primer procedimiento los tres imputados varones acompañaron y condicionaron el recorrido policial, evitando que los efectivos llegaran al sector donde se encontraba el pozo. Argumentaron dificultades del terreno, barro y riesgo de que el móvil quedara enterrado. Los policías se retiraron alrededor de las 06:34 hs.
El audio de WhatsApp y las búsquedas en Google
Horas después comenzaron a aparecer otros elementos que Fiscalía considera relevantes.
Ese mismo 3 de abril, cerca de las 10:58, Rosa Giménez envió un audio de WhatsApp a Leonardo Agüero. Según el contenido reproducido en audiencia, dijo:
“Hace rato fuimos con tu mamá y tu papá a mirar para allá… y no se ve nada… y aparte miramos bien y se ven como rastros… como que el vago ha salido…”
Asimismo, del análisis informático del teléfono de Giménez surgieron búsquedas realizadas en Google el mismo día. A las 18:32, apareció la consulta:
“cuánto tarda para flotar en el agua”
Catorce segundos después, la búsqueda fue corregida.
La nueva consulta decía:
“cuánto tarda para flotar en el agua cuando está muerto”.
La acusación sostuvo que esas búsquedas habían sido eliminadas, pero lograron recuperarse del dispositivo y de la nube digital asociada.
El hallazgo del cuerpo
El lunes 6 de abril, trabajadores de la cantera llegaron al predio para iniciar tareas vinculadas al lavado de arena. Durante la mañana Walter Agüero y Leonardo Agüero permanecieron en ese sector conversando con los empleados.
En un momento, según sostuvo la Fiscalía, Walter comentó que días antes habían llamado a la policía porque alguien había ingresado al lugar y agregó que los efectivos habían iluminado “para el lado contrario al pozo”.
Horas después, cerca de las 13:30, uno de los trabajadores se dirigió junto a Walter Agüero hacia el sector de la bomba de agua.
Fue entonces cuando Walter señaló el interior del pozo y manifestó observar algo parecido a “un bulto” o “una bolsa” flotando. El trabajador se acercó al lugar y confirmó que se trataba de un cuerpo. Walter Agüero realizó entonces una llamada al 911.
Cuando la policía llegó y observó la vestimenta, constató que el cuerpo correspondía a Fernando Gil.
Los chats recuperados: “Ahora vamos a ir a ver para el pozo”
Otro de los elementos destacados por Fiscalía surgió del análisis de un teléfono secuestrado durante la investigación. Según la acusación, se recuperó una conversación de WhatsApp del 6 de abril. El intercambio incluía mensajes eliminados.
Entre los fragmentos citados aparecen expresiones como: “Encontraron el cuerpo”; “Ahora vamos a ir a ver para el pozo”; “Ya lo van a encontrar”.
La Fiscalía sostuvo que esos intercambios poseen relevancia investigativa por su contenido y por el momento temporal en que fueron producidos.




