Delegar, cuestión de confianza

Frecuentemente en las oficinas se escucha a los profesionales hablar sobre sus deseos de ser ascendidos o de aumentar su salario, sin tener en cuenta las responsabilidades que esto conlleva. Para dar este paso con el pie derecho, es necesario tener claro ciertos aspectos propios de los cargos altos, comenzando por uno de los más complejos: saber delegar responsabilidades.
Es una habilidad no menor y que a muchos profesionales les toma años aprender a llevarla a cabo adecuadamente.

Antes de delegar, será fundamental tener confianza en el equipo, ya que no sólo se traspasarán tareas, sino importantes responsabilidades que van en pro de un adecuado desarrollo de la empresa. Se compartirán logros y fracasos, y hay que estar dispuesto a ello. Este es el paso inicial para desarrollar esa gran habilidad.

Pero saber delegar no es sinónimo de distribuir tareas y estar constantemente encima de las personas a las que se les han solicitado, porque la confianza también debe generar autonomía y respeto por el trabajo del otro. Sin embargo, esto debe aprenderse, no es algo automático, sino que se logra con el tiempo y con la confianza en el profesionalismo del círculo más cercano. También se debe tener claro que no es librarse de las tareas que no se quieren hacer, sino compartir responsabilidades.

“Los líderes de una organización no pueden ser sólo personas que dirijan las acciones de sus colaboradores, sino jefes que potencien a su equipo de trabajo para que juntos logren las metas propuestas en la empresa”, señala Pablo Molouny, gerente general de Trabajando.com Argentina.

Por otro lado, involucrar a los demás, permitirá balancear la carga de trabajo en distintas personas y además, dará la oportunidad a otros profesionales de desarrollar distintas tareas que le saquen de su rutina y le abran camino a un mayor desarrollo profesional. Para ello es necesario darse el tiempo de conocer a los colaboradores, de tal forma de saber qué tarea dará a cada uno, dependiendo de las habilidades o experiencias con que estos cuenten.

Para lograr lo anterior, será necesario que el jefe exponga de manera clara lo que se espera del trabajo solicitado, evitando dar un dictamen personal de cómo deben hacerse las cosas, pues esto afecta claramente a la seguridad y confianza de sus colaboradores. Decirle “qué hacer” y no “cómo hacerlo”, es la clave para obtener buenos resultados.

“Al delegar deben darse las pautas y la información necesaria para que el colaborador haga su trabajo de manera autónoma. La idea no es estar diciéndole todo el tiempo qué hacer, pero tampoco pretender que sólo con algunas indicaciones se logren los resultados esperados, la posibilidad de revisar en forma conjunta los avances de los proyectos antes de llegar al dead line de entrega colaboran en el desarrollo de los equipos y aseguran resultados más exitosos”, afirma Molouny.

Finalmente, una vez cumplida la tarea, debe haber una retroalimentación por parte del jefe, haya cumplido o no la expectativas, esto le servirá a la persona a cargo para mejorar y realizar el trabajo de la manera esperada.

Delegar parece ser una buena opción para no salir tarde de la oficina, llevarse trabajo a casa, trabajar los fines de semana, es por esto que intentar aprender a desarrollar esta habilidad es fundamental. Igual esto no significa dejar de hacer las funciones, delegar es confiar en que trabajadores competentes pueden cooperar en el desarrollo de ellas.

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