Escuela autogestionada para personas con discapacidad solicita al Gobierno medidas para combatir el frío

El día de ayer trascendió el caso de la escuela autogestionada Un Lugar en el Mundo, a la cual asisten decenas de jóvenes con discapacidades, los cuales están pasando frío por las malas condiciones edilicias del lugar donde funciona la institución, en Riobamba 1403 frente al Parque de las Naciones.

En este contexto, La Gaceta Digital dialogó con Zulma Duvara, una ordenanza de la institución que contó los pormenores de la misma. “Estamos pasando mucho frío. Los niños no están viniendo porque los papás no los mandan por el frío. Si bien hay dos calefactores, tenemos techo de chapa. Tiene un aislante, pero hay algunos lugares donde está roto, entonces hay huecos. Es un lugar que nos han prestado, pero lo que quisiéramos es que nos den una casa, un mejor lugar para tener a estos chicos”, comentó Zulma.

La ordenanza relató que la mamá de un alumno presentó una nota en el Ministerio de Educación, acompañada con fotografías, pidiendo que se tomen medidas, pero lo único que se logró es que se proceda a la reparación de uno de los baños. “Del frío no solucionan nada. Entonces los chicos vienen con colchas, porque ellos quieren estudiar”, contó Zulma.

Cabe señalar que “Un Lugar en el Mundo” es una escuela autogestionada, lo que significa que es financiada por el Estado y de libre acceso para los alumnos, pero administrada de manera privada. La falta de calefacción es un problema que se puede deber a una mala gestión por parte de los directivos, a una falta de financiamiento del Gobierno, o a una combinación de ambas cosas. Más allá de este problema, salta rápidamente a la vista que las condiciones del establecimiento son verdaderamente deplorables, con un solo baño para 30 personas, un salón dividido en aulas utilizando muebles, un techo que se cae a pedazos y aberturas que no funcionan como deberían.

Pero, por lo pronto, el problema más inmediato es el frío. “Si bien a los calefactores los dejo prendidos las 24 horas, como hay techo de chapa, hay lugares sin aislante y el salón está dividido por muebles en salas. Por eso estamos pidiendo que nos den un lugar, una casa o un espacio que esté desocupado en alguna escuela. Cualquier lugar donde podamos atender a estas criaturas que les gusta tanto venir a clases. Yo los quiero tanto que me da pena verlos así”, concluyó Zulma.

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