La realidad de los artistas de teatro puntanos durante la pandemia

Esta mañana, La Gaceta dialogó con Mariela Domínguez, integrante del grupo La Tía Tota, sobre la situación de los teatreros independientes en la provincia y también sobre la reunión que mantuvieron esta mañana en el Concejo Deliberante, a fines de ponerse a trabajar en una normativa específica para la habilitación de las salas de teatro y centros culturales independientes.

“Estamos parados como mucha gente, pero el teatro tiene esto de particular de que necesitamos estar frente al otro para poder hacer nuestro trabajo, tanto para enseñar como para poder hacer nuestros espectáculos. Así que en San Luis hemos creado redes solidarias donde estamos asistiéndonos y también se han hecho intervenciones en las redes sociales, donde hay compañeros y compañeras que están haciendo un ciclo los viernes para abrazarnos, y se hace con una gorra virtual para ayudar a quienes no están teniendo ninguna entrada de dinero en este momento”, contó Domínguez.

Mariela estima que, entre actores, dramaturgos, técnicos, escenográfos y todos los que trabajan en el teatro independiente de San Luis, debe haber más de 400 personas. “Muchos, por suerte, tenemos una entrada fija de dinero que se da a través de la docencia en instituciones públicas o privadas, pero también hay compañeros que viven de sus funciones para pagar la olla de todos los días y ahí es donde estamos tratando de reforzar y trabajar de forma solidaria para poder abastecerlos”, señaló la artista.

En paralelo a esto, se está trabajando en cómo va a ser el regreso a la actividad teatral cuando este finalmente se produzca. Por un lado, se está armando un protocolo, que es algo que se les exige a todos los rubros que se habilitan; mientras que por el otro se trabaja en una normativa para el funcionamiento de las salas de teatro y centro culturales independientes, los cuales, el día de hoy, son habilitados como comercios o locales nocturnos. “No es nuestra realidad. Tener seguridad privada es una locura para una sala de teatro independiente. Pero no nos negamos a tener las normas de seguridad pertinentes. Queremos las inspecciones de bomberos, los seguros y todo lo que amerite que la gente que vaya a nuestras casas se sienta segura y protegida”, opinó, destacando

“Eso hace que las tarifas sean muy altas y que los requerimientos sean otros a los que nosotros precisamos”, dijo Mariela, cuyo grupo de teatro, La Tía Tota, estaba por abrir su propia sala cuando comenzó la pandemia. “Empezamos a hacer los trámites para poder habilitarla y nos damos cuenta de que no hay una reglamentación que se ajuste a nuestras necesidades. No podemos cubrir una tasa comercial porque lo que recaudamos de la sala es para el sostenimiento de la misma, no tiene una relación de lucro”, comentó la artista, señalando que, al tener una capacidad de alrededor de 70 personas por sala, tampoco se pueden guiar por la normativa de teatros oficiales y comerciales, que tienen más de 400 butacas.

Esta situación se da prácticamente en todo la provincia, por lo que el objetivo será lograr la misma legislación también en Villa Mercedes y Merlo.

En este marco, los teatreros se contactaron con la concejal Daniela Serrano y de ahí se gestó una reunión con el presidente del Concejo, Carlos Ponce, y otros ediles. Durante esta reunión, Mariela señaló que no solo se habló sobre las obras de teatro, sino también otras actividades que se desarrollan en estos centros culturales, como la presentación de libros, talleres y exposiciones de fotografías y cuadros.

“Nuestra expectativa es que antes de que termine la cuarentena, esto esté en norma y nosotros podamos asumir esta norma y empezar a trabajar, a fines de este año o principios del otro, plenamente”, dijo Domínguez, destacando que, durante este párate, los teatreros de San Luis han logrado organizarse y poder trabajar por el colectivo “y no en acciones individuales”. “A partir de quedarse quieto, empezaron a aflorar las necesidades colectivas”, reflexionó Mariela.

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