Núñez reiteró su inocencia, pero la fiscalía sumó el agravante de ensañamiento

Comenzó este lunes a la mañana, en la Sala Oral N° 1 de los Tribunales de la ciudad de San Luis, el juicio oral y público por el homicidio de Mónica Ramos, ocurrido el 3 de marzo de 2020. El debate está a cargo del Colegio de Jueces y la causa tiene a Héctor Federico Núñez, de 35 años, como único imputado y con un pedido de condena a prisión perpetua. Para la primera jornada del debate se fijó la declaración de ocho testigos, entre los que se encontraban, Pamela y Alejandro Rodríguez, hijos de la víctima.

El juicio se extenderá hasta el 14 de octubre y está prevista la comparencia de 40 testigos. El tribunal a cargo de la causa está conformado por Adriana Lucero Alfonso y Julio Fernando de Viana, de la Primera Circunscripción, y Virna Eguinoa de la Segunda Circunscripción. El hecho que se investiga sucedió en la vivienda de Ramos, una docente de 61 años de edad, quien residía en la calle Belgrano al 110 de la capital puntana.

La mujer vivía sola y la autopsia reveló que recibió 21 heridas de arma blanca en el cuello, brazos y tórax, que le causaron la muerte por una gran hemorragia (shock hipovolémico). La casa de Ramos fue incendiada parcialmente y para la fiscalía el fuego fue iniciado para ocultar el delito de robo.

Alegatos de apertura
La primera audiencia se inauguró con la presentación de la teoría del caso a cargo de cada una de las partes del proceso. Esto es, la teoría que la fiscalía, la querella y la defensa plantean sobre cómo ocurrieron los hechos, y la responsabilidad o no del acusado, según las pruebas que presentarán durante el juicio. Es algo así como el guión de lo que se demostrará en el juicio a través del material probatorio.

La acusación de la fiscalía
La fiscal de juicio, Virginia Palacios Gonella, dijo que a su teoría del caso la iba a acompañar un lema con el que iba a sostener la acusación a lo largo de todo el debate oral. “Mató para robar y lograr la impunidad, y causar un mayor sufrimiento a la víctima”, fue el lema que postuló Palacios.

Por este motivo, Palacios amplió la acusación contra Nuñez, ya que la calificación de homicidio criminis causa en concurso real con robo calificado por escalamiento e incendio, le sumó el de homicidio por ensañamiento (artículo 80, inciso 2 del Código Penal).

“Sostenemos la acusación, pero la dejamos ampliada por el delito de homicidio con ensañamiento, por causar mayor sufrimiento a la víctima. La muerte se llevó a cabo para facilitar el robo y para lograr impunidad, pero no voy a desconocer el sufrimiento de Mónica porque no hay derecho de morir de esa manera”, dijo la fiscal.

La fiscal también describió como vivía la víctima y que pasó las horas previas al homicidio. “Mónica era una docente de 61 años, madre de dos hijos, tres nietas y se desempeñaba como secretaria académica en el Instituto Pringles. Ese martes 3 de marzo, Mónica estaba en su casa. Vivía sola en su domicilio de Belgrano al 110 y tenía mucho temor a los hechos de inseguridad. Ese día recibió a su empleada doméstica, Eulogia Vílchez, a las 8 y se retiró a las 10:18 horas. A partir de esa hora, Mónica se encontraba sola”, dijo la fiscal.

“Tenemos probado que los actos previos preparatorios se cimentan en dos cosas: en las tareas de vigilancia que colocaron al imputado caminando la noche anterior, en la misma cuadra que la casa de Mónica, yendo y volviendo y con una particularidad: mirando en altura. No para saber cómo estaba el cielo sino para buscar las cámaras y asegurarse el grado de visión”, continuó Palacios.

Según Palacios, Núñez vio cómo llegaba Ramos a su casa a bordo de su vehículo Peugeot esa noche. Luego, a las 5:33 de la madrugada las cámaras lo capturaron otra vez en la misma cuadra. “Estaba buscando un punto ciego para garantizar su impunidad. Volvió a la madrugada y hemos logrado establecer que, en una vivienda colindante, a la altura de Belgrano al 106, llevó adelante el escalamiento en ascenso”.

“El descenso lo hizo por la pared colindante, dejando los vestigios necesarios. Traspuso la puerta que conecta el patio y no tuvo reparos en nada. Sigilosamente vigiló, espero, escaló y cuando estivo adentro de la casa, sorprendió a Mónica Ramos, quien estaba en el baño de la casa y ahí fue que le asestó 21 puñaladas: 5 en la zona del cuello, 7 en zona de parrilla costal izquierda, 3 en zona parrilla costal derecha, más otras heridas en pulgares que fueron claramente de defensa”, describió la magistrada.

“Núñez entró a robar. Neutralizó a Mónica y comenzó a buscar los bienes económicos, vació carteras, recorrió toda la casa, vació todos los monederos. Él conocía a la víctima y sabía de su pasar económico. Pero no solo despojó. Luego generó cuatro focos de incendios, el primero fue en el baño donde yacía Mónica Ramos, quien falleció de un shock hipovolémico”.

El pedido de la parte querellante
Santiago Saín es el abogado de la parte damnificada. A su turno, presentó su teoría del caso y le solicitó al tribunal que se agregue dos nuevos agravantes a la acusación contra el imputado: el del femicidio no íntimo y la alevosía. “¿Qué representó para Nuñez, Mónica Ramos? Representó una mujer vulnerable, una mujer que vivía sola y que él sabía esta situación porque la conocía. Núñez hizo una planificación; Ramos fue seleccionada por el imputado y lo vamos a probar a lo largo de las audiencias; fue aprovechada y vulnerada al extremo de acabar con su existencia en una profunda desconsideración de la figura femenina”, dijo el abogado querellante.

“Voy a sostener una triple agravación. Un homicidio triplemente calificado por alevosía, crimine causa y femicidio no íntimo, todo ello en concurso real con robo calificado por escalamiento e incendio doloso. ¿Si hubiera vivido un hombre, se hubiese producido el hecho tal cual se produjo, con tanta impunidad y desapego?”, preguntó Saín.

“En el femicidio no íntimo se toma en cuenta el grado de superioridad del imputado respecto a la víctima. La víctima ha sido seleccionada por Núñez, la víctima es vulnerable. Mónica Ramos tenía 61 años, el imputado en ese momento 32. La víctima estaba desprevenida”, añadió el letrado.

El femicidio no íntimo es definido por aquellos asesinatos cometidos por hombres con quienes la víctima no tenía relaciones íntimas, familiares, de convivencia o afines a éstas. “Núñez es un operario químico y esto va a tener que ver en cómo se produjo el hecho, con las pertenencias de Núñez dentro de ese morral que se encuentra dentro de la casa. En su morral aparece una fórmula química que es el compuesto que se utiliza para limpiar superficies grasosas, que puede ser sangre y también es inflamable, producto de los cuatro focos de incendios”, sostuvo Saín.

La palabra de la defensa
Mirtha Esley, abogada defensora de Núñez, reiteró que su defendido es inocente y que nunca se probó su participación en el hecho. “Esta defensa insiste en la inocencia de Núñez. Entiendo que la firmeza que pone la fiscal en su exposición me resulta intimidante porque da por sentados extremos que no existen. O posiblemente hayamos leído expedientes distintos. En este expediente hay más dudas que certezas. Ramos estaba amenazada desde hace mucho tiempo. La investigación policial fue incompleta y la instrucción muy débil. Esta defensa va a seguir insistiendo en la inocencia de mi defendido. La prueba documental no lo vincula y en los hisopados que se realizaron no está el perfil genético de Núñez. No sacó el auto. Estamos imaginando cosas y queriendo creer otras”, dijo Esley al comienzo de sus alegatos.

“Creo que hubo más de un autor. Mi defendido no intervino. El 3 de marzo la matan a esta persona, interviene la policía, el juzgado, y a los 7 días aparecen guantes de látex y una prenda en el baño que no había sido advertida, como así también el segundo pulsor del portón automático. ¿Cómo puede ser? Los dos pulsores estaban en la casa, estaba toda cerrada con llave. ¿Cómo se va a llevar el auto? Una mujer asesinada cruelmente y encontrada en el baño y la casa cerrada por dentro y por fuera, una reja corrida y un auto que no está y aparece a pocas cuadras. A mí me parece que hubo un trabajo de inteligencia de varios días y de varios autores. La sustracción del auto y la quemazón fueron estrategias para borras huellas, el móvil fue matar a la señora. Quisiera saber qué otras cosas se han sustraído”, continuó la abogada defensora.

“Cuestiono la calificación que hacen mis colegas y les puedo asegurar que Núnez no participó en esta muerte. La policía se cerró y no investigó otras causales. Mi defendido es inocente, lamento terriblemente la muerte de la señora Ramos”, concluyó Esley.

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