Opinión: la catarsis de Rodríguez Saá

Pero los analistas más avezados aseguran que la irrupción del Alberto solo buscaría retar en público al Gobernador.

El ex gobernador Alberto Rodríguez Saá convocó el viernes pasado a algunos medios amigos a una especie de conferencia de prensa, donde se explayó respecto a una grilla premeditada de temas que lo afectan de manera directa. “El Tío Alberto” habló de inseguridad, pero circunscribió el término a las connotaciones del robo que sufrió Alicia Bañuelos quien, luego de que Claudio Poggi la echara de la ULP, recibió asilo como asesora informática del Diario de la República.

El Diario, la semana pasada se despachó a gusto contra la policía provincial, acusándola de liberar la zona de la mansión que la ex funcionaria posee en la zona de Carolina, para que un grupo de ladrones robaran una suma que Bañuelos calculó en 90 mil dólares. Fuentes ligadas a la policía aventuran en un más de un millón de la moneda estadounidense la suma robada, y aseguran que los ladrones fugaron en una avioneta. Además quienes conocen a Bañuelos califican a la propiedad de la ex rectora de la ULP como “una fortaleza”, donde el marido de la ex funcionaria, debido a su condición de militar retirado, almacenaba un verdadero arsenal, parte del cual fue también robado y recuperado luego.

La crítica de Rodríguez Saá a la Policía deja blancos fáciles para el contragolpe, porque lo que siempre se le reprochó al gobierno desde la vuelta de la democracia fue el rol político de la policía,  cuya tarea estaba enfocada de manera prioritaria a la vigilancia de opositores, de quienes se conocía vida y obra al detalle, mientras que la inteligencia policial descuidaba la persecución de delincuentes. También se le recriminó siempre a la policía -de manera complementaria- que cuando descubrían alguna banda, en vez de encarcelarla, las fuerzas del orden se asociaban a los delincuentes e intercambiaban botín por protección, tal como aseguran algunos que sucedió con el asalto a Bañuelos.

La catarsis de Rodríguez Saá se pareció bastante a aquella de cuando Alicia Lemme era gobernadora y Alberto entonces adoptó una estrategia similar, haciéndola quedar en ridículo, luego de acusar a parte del gabinete de entonces de “corruptela”, gabinete que es su mayoría Alicia había heredado de Adolfo Rodríguez Saá. Era gracioso cuando aparecieron fotos de Alberto midiendo los metros entre poste y poste de la autopista y denunciando luego que se habían robado el hierro destinado para su construcción.

Con respecto a la ULP, el ex gobernador criticó la poca importancia que el gobierno de Poggi le está dando a la nunca reconocida universidad provincial y dijo que “Hoy en día las universidades no necesitan el reconocimiento de la Coneau”.

Con respecto a la política cultural de Claudio Poggi, Rodríguez Saá cuestionó la contratación permanente de obras teatrales porteñas, traídas a la provincia por el empresario Javier Faroni, pero la política cultural de Poggi es tan inexistente como la de Alberto cuando era gobernador. Por lo tanto, el enojo del ex gobernador tendría que ver con que él, luego de dejar la gobernación, se dedicó “al teatro”, pero sin la repercusión pretendida. Alberto esperaba ser reconocido como un referente del teatro argentino (una especie de Alfredo Alcón), pero hasta ahora –salvo los medios de su propiedad- nadie le dio demasiada cabida.

Con sus calculadas declaraciones -algunas de las cuales ya habían sido inoculadas de manera nada sigilosa en notas del Diario de la República- Rodríguez Saá pareciera apostar al fracaso de las gestiones de Poggi para que La Punta sea sede de los Panamericanos de 2019. “En la última edición del Tour cambiamos la mentalidad e hicimos un Equipo Continental (de ciclismo) distinto de la Selección Argentina. Y debo decir que la gente de la Selección Argentina, de la Federación y el señor
Werthein (presidente del Comité Olímpico) vinieron a favorecer a la Selección Argentina y a perjudicar al Equipo Continental de la provincia. Fue la Selección Argentina la que puso el cien por cien de la gente que participó en las olimpíadas. Ninguno de nuestros muchachos participó en la Selección Argentina que fue a Londres. El Equipo Continental debe participar de otra manera y no estar sometido a este tipo de discriminación que hace la Selección Argentina y el Comité Olímpico. Werthein sólo vino al Tour a sacarse la foto con el ciclista Contador, pero no participó en ninguno de los actos del Tour y después cuando llegó la decisión de la ciudad argentina por los Panamericanos tampoco trabajó por San Luis y dudo que vaya a trabajar para que La Punta sea sede en el 2019”.

Es verdad que hay manejos turbios en el deporte argentino que favorecen a unos y perjudican a los demás, pero en el caso de los ciclistas que participaron de los Juegos Olímpicos es poco lo que se puede objetar, salvo que a Alberto algún interesado le esté vendiendo información manipulada. Maximiliano Richeze participó en Londres de la prueba de 225 kilómetros por su condición de Campeón Panamericano y también por la seguidilla de triunfos en competencias europeas.

Respecto a Walter Pérez sorprende la crítica del ex gobernador debido a que cuando este obtuvo la medalla de oro en Beijing junto a Juan Curuchet, ambos fueron recibidos como héroes en el Salón Blanco de Casa de Gobierno y luego fueron becados con suculentos cheques pagados por todos los puntanos. Walter Pérez en velódromos del mundo tiene pergaminos suficientes como para participar de los Juegos Olímpicos, pero en la ruta su presencia repetida en las selecciones que disputaban el Tour de San Luis se había vuelto sospechosa. En el ambiente del ciclismo todos asumían que a Walter Pérez el Tour no le interesaba y que participaba por dinero, además de usar la carrera como preparación para la temporada europea de pista. Sin embargo el dedo de Alberto Rodríguez Saá favorecía una y otra vez al múltiple campeón, a pesar de que su perfomance en el Tour iba cayendo año a año de mala a horrible. Además la vista gorda del gobierno de Rodríguez Saá era tal, que familiares y amigos de Walter Pérez y de los hermanos Curuchet copaban las plazas hoteleras VIP, dejando a veces sin alojamiento a periodistas y corredores.

Conocidos los reproches de Rodríguez Saá al gobierno de Poggi, y luego de que durante los pasados meses se repitiera por parte del gobierno -y también por allegados a Rodríguez Saá- que la eyección de algunos funcionarios cercanos al ex gobernador “estaba acordada de antemano y cuenta con respaldo del Alberto”, algunos se preguntan ahora qué actitud adoptará Poggi ante algunas imposiciones encubiertas proferidas por Rodríguez Saá, como por ejemplo “la orden” emanada desde El Diario de que el Gobernador desplace a Ricardo Becerra como manager del Equipo Continental de Ciclismo y designe en ese lugar a Claudio Claveles, personaje ligado a la ex primera dama provincial, Delfina Frers.

Pero los analistas más avezados aseguran que la irrupción del Alberto copándole la parada a Poggi, está demasiado vinculada a la interna del PJ y solo buscaría retar en público al Gobernador, haciéndole bajar la cabeza para disipar la posibilidad de que el actual primer mandatario se crea demasiado el rol de “hombre poderoso”.

 

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