El juez de Garantía Nº 3 de la Primera Circunscripción Judicial, Marcos Flores Leyes, homologó un acuerdo de juicio abreviado y condenó a Nelson Nicolás Aguilar por siete delitos cometidos entre mayo de 2024 y junio de 2026 en distintos puntos de la ciudad de San Luis y, según la acusación, incluyen robos y tentativas de robo en viviendas, vehículos y otros inmuebles.


La propuesta de la salida alternativa fue presentada este jueves por el fiscal de Instrucción N° 2, Ricardo Barbeito, con acuerdo de la defensora oficial en lo Penal, Nadia Agúndez. Aguilar, por su parte, admitió su participación en los hechos y aceptó las distintas calificaciones legales y la pena de tres años de prisión efectiva impuesta por la Fiscalía.

Los hechos
La Fiscalía expuso los hechos de manera cronológica y detalló la evidencia reunida en cada uno de los expedientes. El primero ocurrió el 11 de mayo de 2023, alrededor de las 19:15, cuando Aguilar y Benjamín Nicolás Aguilar habrían ingresado a una vivienda de calle Domingo Puntano al 1100, tras escalar el cerramiento perimetral. Una vez en el patio, dañaron una tela mosquitera y la puerta de acceso para intentar ingresar al inmueble.

Un vecino advirtió la situación y alertó a la Policía. Al llegar los efectivos, ambos hombres intentaron escapar por las medianeras y luego saltaron hacia la calle. Tras una breve persecución fueron interceptados y detenidos.

El segundo hecho ocurrió el 16 de septiembre de 2023. Según la acusación, Aguilar ingresó a un predio utilizado como lavadero y estacionamiento, ubicado en calle Caseros, luego de escalar un cierre de chapas de más de dos metros de altura. Del lugar habría sustraído una caja con repuestos para un automóvil Fiat y otros elementos.

La presencia de un hombre en los techos fue advertida por vecinos y también registrada por cámaras de seguridad. Finalmente, Aguilar fue interceptado por personal policial y detenido. Los elementos sustraídos fueron recuperados y reconocidos por su propietario.

El tercer episodio se registró el 5 de marzo de 2024, cuando Aguilar y otro hombre habrían ingresado a una vivienda ubicada en calle Irigoyen. Para acceder al inmueble escalaron desde una propiedad vecina y descendieron al patio trasero.

De acuerdo con la acusación, rompieron una reja e ingresaron al quincho, de donde sustrajeron carne, vino, cuchillos de colección, reflectores, zapatillas, prendas de vestir y otros objetos. Luego ingresaron a la vivienda y tomaron varias gorras. El ruido provocado por la caída de un espejo alertó a los integrantes de la familia, por lo que los sospechosos huyeron hacia los techos. Parte de la secuencia quedó registrada por cámaras de seguridad.

El cuarto hecho ocurrió el 14 de enero de 2025. Una mujer llegó a su domicilio de calle Tilsarao a bordo de una motocicleta Honda Wave 110S y dejó el rodado en la vereda con las llaves colocadas. Según la Fiscalía, Aguilar aprovechó la situación, tomó la moto y escapó.

Posteriormente, habría retirado parte de la chapa del vehículo y comenzó a ofrecerlo en grupos de compraventa de WhatsApp por $100.000. La Policía tomó conocimiento de la publicación y, con información aportada por vecinos, localizó la motocicleta en el barrio José Hernández. Al advertir la presencia policial, Aguilar intentó escapar e ingresó a una vivienda, donde finalmente fue reducido tras resistirse a la detención. La moto fue recuperada.

El quinto episodio se produjo el 12 de abril de 2025, alrededor de las 20 horas, cuando Aguilar y otro hombre habrían abierto la puerta de un automóvil Ford Ka estacionado en avenida Italia. Aprovechando un desperfecto en la cerradura, ingresaron al vehículo y sustrajeron herramientas y un gato hidráulico.

La maniobra fue advertida por efectivos de la División Motorizada que circulaban por el sector. Los sospechosos huyeron a pie y arrojaron los elementos sustraídos sobre el techo de una vivienda. Aguilar fue interceptado poco después y los objetos fueron recuperados.

El sexto hecho tuvo como víctima a una mujer que dejó estacionado su automóvil frente a su domicilio en el barrio José Hernández durante la madrugada del 25 de agosto de 2025. Horas después constató que le habían sustraído el parabrisas.

La mujer publicó en Facebook que buscaba comprar uno nuevo y recibió un mensaje de un perfil que le ofrecía un parabrisas por $70.000. Durante la conversación por WhatsApp recibió una fotografía y reconoció el suyo por una calcomanía que había quedado asociada al vidrio.

La víctima pactó un encuentro con el vendedor y previamente informó la situación a la Policía. En el lugar acordado, efectivos vestidos de civil participaron del procedimiento. Aguilar se presentó con el parabrisas y fue detenido cuando se disponía a entregarlo. El elemento fue secuestrado y recuperado.

El séptimo hecho ocurrió el 20 de junio de 2026, alrededor de la 1 de la madrugada, en un complejo de departamentos. Según la acusación, Aguilar y otro hombre habrían ingresado al predio tras escalar una pared de aproximadamente dos metros y sustrajeron una bicicleta rodado 26.

Una vecina escuchó ruidos y observó a los sospechosos con la bicicleta sobre la medianera. Al advertir que habían sido descubiertos, abandonaron el rodado y huyeron hacia un descampado.

El propietario inició una persecución y logró alcanzar a Aguilar en inmediaciones de Esteban Adaro al 1100. Se produjo un forcejeo hasta que el damnificado consiguió reducirlo y mantenerlo inmovilizado hasta la llegada de los efectivos de la División Motorizada, quienes concretaron su aprehensión.

El juicio abreviado es un procedimiento especial previsto en el Código Procesal Penal que permite concluir una causa sin la realización de un juicio oral, cuando la Fiscalía, la defensa y el imputado acuerdan los hechos, la prueba, la calificación legal y la pena. Para su homologación, el juez debe verificar que el imputado comprenda el alcance del acuerdo y que su aceptación haya sido libre, voluntaria e informada.