
La esposa de Matías Escudero, el efectivo policial imputado y con prisión preventiva por la golpiza a Brian Arévalo, se encadenó este lunes frente al edificio del Poder Judicial y reclamó por su situación procesal. Se trata de Luciana Sánchez, también integrante de la fuerza, quien cuestionó el accionar de la Justicia y sostuvo la inocencia de su marido.
“Se lo llevaron, no le dieron ocho días de prórroga, nada. No pudo defenderse”, dijo Sánchez ante la prensa mientras permanecía encadenada. “Me privaron la libertad con él, privaron una familia. Tiene una bebé de nueve meses. Mi marido no asesinó a nadie. Mi marido fue uno de los lesionados”, continuó la mujer, en referencia al impacto de la detención en su entorno familiar.
Ante la pregunta sobre si su esposo había tenido derecho a defensa, respondió de manera tajante: “Nada”. Asimismo, aseguró que no recibió presiones por parte de otros efectivos para abandonar la protesta.
En ese marco, explicó cuál es su principal reclamo: “Quiero que mi marido venga a sacarme las esposas y la cadena. Él no tiene que estar ahí. Mi marido es inocente”, sostuvo.
Respecto a lo ocurrido el día del hecho, indicó que no pudo dialogar con su esposo tras la detención. “No pudimos hablar nada, no. No pudimos, fue todo rápido. La Justicia actuó rapidísimo. Un asesino tuvo defensa y un efectivo policial, no. Imagínese lo que estamos como sociedad. Nosotros somos humanos también”, manifestó.
Finalmente, cuestionó la información oficial del caso y aseguró que se enteraron de la imputación a través de los medios. “Apremios ilegales, lesiones. Salió en todos los medios, nosotros nos enteramos por los medios. No hay notificación, nada, es todo inventado. Actuó mal la justicia”, concluyó.




